• Jesús López

Blattella germanica


Últimamente los clientes a los que he acudido por problemas de Blattella germanica tienen un patrón muy similar. Se trata de personas mayores cuyas viviendas están en buen estado de conservación y limpieza pero que, en un determinado momento se ha introducido esta cucaracha en ellas y hasta que no ha habido una proliferación importante no han advertido su presencia o, si lo han hecho, no le han dado la importancia debida.

Y es que, la cucaracha alemana o cucaracha rubia es de las cucarachas más pequeñas que podemos encontrar asociada al hombre, lo que unido a sus hábitos nocturnos hace que puede pasar desapercibida hasta que la población se dispara y ya se dejan ver a plena luz del día. Lo usual es que se instalen en la cocina, donde encuentran refugio, humedad y, sobre todo, alimento, para, conforme van aumentando en número, invadir el resto de la vivienda, preferentemente los baños, aunque en infestaciones masivas colonizan todas las estancias de la casa.

Se trata de un insecto con una elevadísima capacidad reproductora. Las hembras pueden poner hasta 8 ootecas que portan hasta prácticamente la eclosión de las ninfas, lo que es una estrategia de protección y diseminación. Las ninfas alcanzan la madurez a los 2 meses. Haciendo cálculos podemos afirmar que una cucaracha adulta puede llegar a producir unas 300.000 cucarachas en un año.

Blattella germanica tiene un marcado comportamiento gregario, las ninfas suelen permanecer juntas y no tienen necesidad de desplazarse mucho ya que pueden alimentarse de heces de otros ejemplares de cucarachas o de restos de ootecas y mudas. Tienen un marcado comportamiento tigmotáctico, tendiendo a refugiarse detrás de los muebles de la cocina, bajo el fregadero, detrás de electrodomésticos, especialmente frigoríficos, en los marcos de las puertas y, en definitiva, en cualquier pequeño espacio entre materiales, preferentemente rugosos como madera o cartón, ya que ahí se sienten seguras. Cuando se las molesta reaccionan rápidamente, aunque no tienen capacidad para volar sí que pueden realizar como pequeños planeos a modo de saltos cuando huyen.

Los daños que producen estas cucarachas están asociados a los lugares que frecuentan. Cocinas de viviendas y establecimientos pueden verse contaminadas por un amplio abanico de microorganismos patógenos que las cucarachas, como vectores mecánicos que son, pueden transportar. Estos microorganismos pueden contaminar alimentos y superficies, provocándonos infecciones alimentarias. Por otra parte, sus exuvias, excrementos y los restos de cucarachas muertas pueden provocarnos reacciones alérgicas importantes.

Independientemente de todo esto, está claro que producen un estrés en las personas que habitan la vivienda que, en la mayoría de casos, se ven obligados a convivir con estos pequeños bichejos a los que parece que no hay forma de eliminar.

Esa desesperación es otro de los aspectos comunes en la mayoría de clientes que acuden a las empresas de control de plagas por problemas de B. germanica. En estos casos, es necesario transmitir tranquilidad y confianza, aunque es muy probable que haya que luchar contra la el deseo y la impaciencia por controlar la plaga en el menor tiempo posible. Es usual que haya que realizar varias visitas antes de declarar la zona “libre de cucarachas” y también habrá que concienciar a las personas que habitan la vivienda que deben mantener unas pautas de limpieza y de evitar que las cucarachas puedan acceder a la comida.

Normalmente, el uso de insecticidas domésticos en forma de aerosol, resultan ineficaces contra este insecto, ya que la mayoría de individuos permanece refugiado a salvo del piretroide de turno, además, el hecho de su corto ciclo vital, su alta tasa reproductiva y de ser poblaciones cerradas (sin entrada de nuevos individuos) hace que la aparición de fenómenos de resistencia a insecticidas sea mucho más probable que en otras especies plaga

Por todo ello, se ha extendido el uso de cebos insecticidas en formas de gel, que suelen incorporar ingredientes activos con un efecto cascada. Este efecto hace que las cucarachas que ingieren el cebo, regresan a morir a sus refugios y allí sirven de alimento a otras cucarachas que, a su vez, mueren por el efecto del insecticida, sirviendo de cebo a otros ejemplares. Los efectos de este tipo de tratamientos no se observan hasta pasado un tiempo y, es muy habitual que sea necesario una segunda aplicación de gel para reforzar el primer tratamiento.

Por otra parte, siempre aconsejamos reforzar las medidas de limpieza y también medidas estructurales como tapar juntas de los marcos de las puertas, rodapiés o sellado de grietas, ya que así, reducimos los posibles lugares de refugio y anidamiento.

Aunque, pudiera pensarse que el uso de geles es la panacea del control de esta especie, ya han aparecido los primeros nubarrones. Las resistencias a algunos ingredientes activos incluidos en los geles y, sobre todo, la aparición de comportamientos de aversión a geles azucarados (la gran mayoría) en algunas poblaciones de B. germanica, ha hecho reaccionar a la industria y diseñar geles con matrices que incorporan componentes proteicos y eliminan aquellos que provocan la aversión como la glucosa o la fructosa.

A pesar de ir siempre un paso -o dos- por detrás de las plagas, los profesionales podemos contar con herramientas eficaces para el control de la mayoría de especies y, sobre todo, debemos saber incorporarlas en un programa de control integrado, en el que sean la pieza que nos permita completar el puzle.

http://artropodosysalud.com/Publicaciones/No8-Dic2017/6Biologia_Blatella_germanica.pdf

https://desinsectador.com/2015/03/26/imagenes-de-una-blatella-germanica/

https://desinsectador.com/2018/04/09/aversion-a-la-glucosa-de-blattella-germanica-en-islas-canarias/

https://higieneambiental.com/control-de-plagas/gestion-de-la-resistencia-en-cucarachas-alemanas

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