• Jesús López

Han vuelto para quedarse


Los chinches de la cama son hemípteros que se alimentan únicamente de sangre, teniendo que realizar una ingesta para poder pasar de estado de desarrollo y reproducirse. Suelen alimentarse por la noche, aprovechando que estamos dormidos y, lo hacen aproximadamente una vez por semana. Pueden estar hasta 10 minutos ingiriendo una cantidad de sangre que supera en varias veces su peso y dejando la zona de la picadura con una hinchazón rojiza similar a la picadura de pulga. El rango de temperaturas en el que muestran actividad se sitúa entre 13 y 36˚C, con lo que en el interior de las viviendas habitadas puede permanecer activo todo el año.

La especie de chinche de la cama que nos vamos a encontrar con casi total seguridad es Cimex lectularius, aunque ya se ha citado otra especie (1), Cimex hemipterus, de origen tropical y que es morfológicamente muy parecida a C. lectularius.

Además de las molestas picaduras, los chinches de las camas generan una situación de nervios y estrés en los usuarios de la vivienda que ven la hora de acostarse una auténtica pesadilla en vez de su momento de descanso. Por otra parte, hasta hace muy poco, no se conocía en Cimex lectularius capacidad vectorial; sin embargo, se ha constatado a nivel de laboratorio que pueden transmitir Trypanosoma cruzi (2) (protozoo causante de la enfermedad de Chagas), aunque, afortunadamente no hay constancia de que esta transmisión se produzca en campo.

El regreso de los chinches de la cama es un hecho constatado a nivel mundial. A hoteles, albergues y residencias, hasta hace poco el foco de atención de su control, se han sumado cines, teatros, medios de transporte y, sobre todo, los domicilios particulares.

Las causas de esta explosiva reemergencia son, como casi siempre, varias. Por un lado, la tan cacareada globalización, facilita que estos insectos puedan trasladarse cómodamente grandes distancias. El aumento de los pisos compartidos, los alquileres de habitaciones, el trasiego de inquilinos y huéspedes hacen que las probabilidades de que un equipaje contaminado infecte un lugar libre de chinches aumenten.

Por otra parte, las regulaciones de muchos países restringiendo la comercialización de numerosas sustancias activas, ha hecho que los piretroides sean, salvo algunas excepciones, la única alternativa química en el control de esta plaga. Esto favorece la generación de resistencias y, por tanto, reduce la eficacia del control químico.

La particular biología de Cimex lectularius, con gran capacidad para esconderse en cualquier hendidura, grieta o pequeño recoveco y con la posibilidad de sobrevivir largo tiempo sin alimentarse, hace que los tratamientos deban ser muy minuciosos y exhaustivos, requiriendo en muchos casos a varias visitas para lograr un control de la plaga.

Afortunadamente existen otros métodos eficaces que, además carecen de los inconvenientes del control químico -plazo de seguridad, posibilidad de expandir la plaga por efecto desalojo, resistencias-.

En Blattagest optamos por emplear tratamiento térmico con vapor seco a alta temperatura, con lo que podemos lograr un control de la plaga en una única sesión y los usuarios pueden acceder a la habitación desde el momento en que terminamos con nuestro trabajo.

1.https://desinsectador.com/2020/04/18/detectada-chinche-de-cama-tropical-cimex-hemipterus-hemiptera-cimicidae-en-barcelona/

2.https://higieneambiental.com/control-de-plagas/las-chinches-de-la-cama-pueden-transmitir-la-enfermedad-de-chagas

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