• Jesús López

La subjetividad de la belleza


Admito que, los amantes de los bichejos, no somos quizás los más indicados para opinar sobre la belleza de un artrópodo…o quizás sí. Lo que está claro es que, la fascinación por muchas de las especies con las que nos encontramos nos hace perder un poco la perspectiva, y más en aspectos de imagen. En lo que seguro que están de acuerdo la gran mayoría de mis colegas entomólogos respecto a nuestro invitado de hoy, es que, su aspecto es tanto o más peculiar como su biología.

El grillotopo (Gryllotalpa gryllotalpa) es un insecto de la Familia Gryllotalpidae, incluida dentro del Orden Orthoptera que engloba a saltamontes y grillos, entre otros insectos. Sin duda su seña de identidad son sus potentes patas delanteras adaptadas a excavar. Los adultos pueden llegar a los 5cm de longitud y poseen alas que emplean para volar en enjambre las noches de verano, aunque, la mayor parte de su vida la desarrollan en el interior de la tierra, excavando galerías -de ahí su nombre- y alimentándose de otros insectos, lombrices y de raíces de plantas.

Es posible que, sobre todo si vivimos en zonas cercanas a huertos o a campos que, nos encontremos algún ejemplar en nuestro jardín o porche. Como a sus primos los grillos, a los machos se les puede oír estridular, para atraer con el sonido a las hembras.

A pesar de su aspecto casi alienígena los grillotopos resultan totalmente inofensivos para las personas o animales, salvo por el hecho de que, al alimentarse de raíces y plántulas, pueden llegar a dañar cultivos hortícolas, provocando la caída de las plantas jóvenes al morderlas. En cultivos subterráneos, como la patata, puede provocar depreciación de la cosecha. Además, sus galerías pueden llegar a afectar a los órganos subterráneos de la planta, como raíces, tubérculos y bulbos.

En la actualidad, el control de esta especie no es muy habitual ya que sus daños no son importantes, aunque en décadas anteriores se ha combatido principalmente utilizando cebos insecticidas o incluso molusquicidas, lo que provocó un descenso importante de sus poblaciones en países como Reino Unido, donde hoy en día está declarado en peligro de extinción y, lógicamente goza de protección. También puede controlarse empleando nematodos entomopatógenos como Steinernema carpocapsae.

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