• Jesús López

Pececillos de plata



Seguro que los habéis visto escondiéndose en cualquier rendija cuando encendéis la luz del cuarto de baño, al descolgar un cuadro de la pared o en esa pila de libros que hace tiempo que no movéis.

Los pececillos de plata son insectos pertenecientes al Orden Zygentoma -en mis tiempos Thysanura- que se caracterizan por su cuerpo aplanado dorsoventralmente y cubierto de escamas (de ahí lo de pececillos) y por poseer 3 largos apéndices (cercos y paracerco) en la parte posterior del abdomen. Tienen un aparato bucal masticador y carecen de alas.

Los pececillos de plata llevan en este mundo unos 400 millones de años, siendo de los insectos más primitivos. Otra de sus peculiaridades es que son ametábolos; es decir, no realizan la metamorfosis. Su crecimiento consiste en sucesivas mudas que les permiten aumentar de tamaño. Además, su reproducción es externa. El macho produce un espermatóforo que deposita en el suelo y es recogido por la hembra para fecundar sus huevos.

Son de hábitos claramente nocturnos, requiriendo la mayoría de las especies lugares con alta humedad. Su alimentación está basada en materiales vegetales, teniendo la capacidad de digerir la celulosa, lo que les convierte en un potencial enemigo de lugares donde se almacenen libros, papel o material vegetal.

En España hay cinco especies que pueden encontrarse asociadas a hábitats humanos. Sin duda la más conocida es Lepisma saccharina, que posee las escamas de color gris plata y que es la que da nombre común al grupo. Otra especie relativamente común es Thermobia domestica que, como su nombre indica, prefiere altas temperaturas, por lo que se la puede encontrar en hornos, panaderías y cerca de las instalaciones de calefacción.

El ejemplar de la imagen que ilustra esta entrada creo que corresponde a Ctenolepisma lineata. Una especie autóctona que se alimenta de madera. La encontré en el exterior a plena luz del día desorientada un mar de baldosas, lejos de cualquier fuente de madera que no fuera algún panal de avispa papelera como indica Carlos Pradera en su magnífico blog (1).

Los lepismas pueden alimentarse de papel y de la pasta de las encuadernaciones, por lo que pueden provocar daños en lugares donde se almacenen libros y en viviendas. Además, sus escamas y sus mudas pueden provocar reacciones alérgicas.

De hecho, son un grupo objeto de control por parte de las empresas de servicios biocidas, existiendo incluso dispositivos de monitoreo, trampas adhesivas y cebos en forma de gel específicos para controlar estas especies, aunque algunas casas recomiendan los geles de cucarachas para su control.

Antes de llegar a estas medidas, sería recomendable intentar, en la medida de lo posible, alterar las condiciones ambientales de la instalación, reduciendo la humedad ambiental, ventilando o realizando una limpieza exhaustiva, para impedir su asentamiento y proliferación. Si necesariamente se tuviera que recurrir a biocidas de síntesis, cualquier piretrina o piretroide aplicado por nebulización, sería indicado para su control.


1. https://desinsectador.com/2018/11/12/sobre-el-ctenolepisma-lineata-zygentoma-lepismatidae

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